Este vino recoge una vieja historia de las viñas de Pago Guijoso. Se dice que cuando las cepas eran jóvenes, una chica solía pasearse cada tarde para ver caer el sol entre las cepas. Quizá nadie la vio de cerca, pero todos decían que era una doncella vestida con adornos de flores que cantaba versos de amor. Las viñas guardan el secreto de aquellos cantos de leyenda que hoy vive en cada botella de ‘La Doncella’.