Familia conesa

Tres familias miman permanentemente los viñedos, haciendo de nuestros vinos una realidad cercana llena de calidez y humanidad, alejándolos de la solitaria frialdad de los caldos impersonales fruto de la mecanización.


Nuestros vinos son sentimiento, pureza ecológica, pasión, y naturaleza convirtiéndose en un referente de calidad y excelencia que a nadie dejan indiferente.
Nuestros viñedos se hallan a 1100 metros de altitud con un clima extremo y una tierra harto pedregosa, transformando cada una de nuestras cepas en una pequeña obra de arte de la materia prima, y convirtiéndose desde ese mismo instante en la piedra filosofal del carisma y calidad de nuestros vinos.


Es un orgullo inenarrable poder ofrecer al mundo los vinos que con tanto cariño, dedicación y esfuerzo elaboramos en este Pago, con el único objetivo de intentar transmitir todo ese torrente de pasiones y sentimientos que nosotros experimentamos cada día.
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